¿Cuándo mirar y cuándo conversar?
En etnografía, mirar y conversar producen tipos de evidencia
distintos. La observación participante capta lo que la gente hace con otros,
objetos y espacios; la entrevista etnográfica recoge cómo las personas narran
sentido y experiencia. Usadas juntas, evitan sesgos y devuelven una imagen más
completa de la vida social (Silla, 2022).
Implica permanencia en el terreno, participar gradualmente y
registrar notas de campo. El rol del investigador oscila del observador
completo al participante completo (escalas clásicas de Gold y
desarrollos posteriores), y exige cuidados éticos de acceso, consentimiento y
reciprocidad. Su fortaleza es capturar rutinas, tiempos, silencios, gestos y
arreglos materiales que rara vez emergen en una entrevista (Kawulich, 2005).
Entrevista etnográfica: conversación situada
Es una conversación guiada y flexible generalmente no directiva que busca profundizar en significados, valores, dilemas y memorias. Requiere construir informes, diseñar guías abiertas y escuchar activamente para que la voz del/la informante emerja sin encorsetarla en categorías previas. Su potencia está en explicitar porqués y puntos de vista que complementan lo observado (Díaz et al., 2013).
Seis diferencias clave
- Temporalidad:
la observación pide estancia prolongada; la entrevista concentra datos en sesiones
programadas. (Kawulich, 2005).
- Tipo
de dato: observación = prácticas en acción; entrevista = relatos y
significados (Díaz-Bravo et al., 2013).
- Posición:
en observación, el rol se mueve en un continuo de participación; en
entrevista, el investigador es anfitrión del diálogo (Kawulich, 2005;
Díaz-Bravo et al., 2013).
- Sensibilidad
al contexto: la observación capta interacciones con humanos y no
humanos (tecnologías, objetos, ambientes); la entrevista las interpreta y
reelabora (Silla, 2022).
- Riesgos:
observación = “acostumbramiento” y ceguera por proximidad; entrevista = sobrerrepresentar
discursos más fluidos.
- ¿Cuándo
elegir?: si necesitas mapear rutinas y fricciones → observa; si
necesitas comprender decisiones y valores → entrevista. Lo óptimo: iterar
(observar → entrevistar → volver al campo) para contrastar hallazgos.
Referencias
Díaz-Bravo,
L., Torruco-García, U., Martínez-Hernández, M., & Varela-Ruiz, M. (2013). La
entrevista, recurso flexible y dinámico. Investigación en Educación Médica,
2(7), 162–167. https://www.scielo.org.mx/scielo.php?pid=S2007-50572013000300009&script=sci_arttext
Kawulich, B.
B. (2005). La observación participante como método de recolección de datos. Forum: Qualitative Social Research,
6(2), Art. 43. https://www.qualitative-research.net/index.php/fqs/article/download/466/998?inline=1
Silla, R.
(2022). La etnografía y la observación participante frente al estudio de
asociaciones entre humanos y no humanos. Diferencia(s). Revista de Teoría
Social Contemporánea, 1(14). https://www.revista.diferencias.com.ar/index.php/diferencias/article/view/268


El cuerpo habla por si solo debemos prestar mucha atención al diálogo con las personas así podemos descubrir que está pasando o conocer más de su historia de su vivencia
ResponderEliminarAl tener la información necesaria para poder interpretar cada uno de los gestos y manera de expresarse de alguien en una conversación, nos va a generar un mayor entendimiento de parte y parte
ResponderEliminarInteresante información, espero sigan publicando más blogs
ResponderEliminarAl entender la diferencia de dicho tema es una pieza clave para obtener un diálogo con las personas, ser más atentos, más observadores de lo que pasa en el espacio mientras dialogamos con una persona para un mejor entendimiento
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